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¿Quién fué Juan González?

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Juan González Ruiz nació en Beniaján (Murcia) fue un maestro de escuela que ejerció su magisterio en el Colegio Nacional Ntra. Señora de la Fuensanta de Beniaján. Basaba su filosofía pedagógica en el respeto al niño, aceptando su forma de ser, propiciando su libertad y curiosidad para el aprendizaje.

Juan González tenía un principio fundamental, el de sustituir la autoridad, el ordeno y mando, por la libertad responsable, tratando continuamente de despertar su curiosidad haciendo que los niños se interesen por el mundo real que le rodea.

Juan González era una persona crítica con la sociedad y el sistema educativo. Pensaba que tal y como funciona el sistema, el objetivo era crear personas uniformes de gustos parecidos capaces de consumir en cada momento lo que más convenga. Personas que encajen en el mecanismo social sin fricciones, que puedan ser guiadas dócilmente donde al orden establecido le interese.

Desde esta perspectiva, Juan González piensa que la enseñanza de aquel momento, estamos situados al final de la década de los 70, priva al alumnado de toda capacidad critica, obligándole a almacenar una serie de conocimientos abstractos que no son útiles para afrontar su vida posterior. La escuela, no buscan los valores y la atención individualizada que cada niño como personas requiere, sino que por el contrario trata injustamente a todos por igual sin tener en cuenta sus capacidades. Así pues, el alumnado que tienen capacidad para asumir unos programas uniformes siguen adelante y los que no, se quedan a mitad de camino, unos y otros en definitiva se convierten en seres infelices, hostiles e insolidarios. El ideal de la educación, según Juan González, es trabajar con alegría y hallar la felicidad, lo que supone cambiar todo el montaje en que se basa el sistema educativo actual.

DURANTE MUCHOS AÑOS EN LA MEDIDA DE SUS FUERZAS SE HA REUNIDO POR LAS NOCHES CON GRUPOS DE PERSONAS CLANDESTINAMENTE, CREANDO INFINIDAD DE ASOCIACIONES DE PADRES y de Vecinos, exponiéndose, a veces, a ser sorprendido por la Guardia Civil en alguna sacristía, en alguna reunión ilegal de más de cuatro personas.

Pero Juan González por ser coherente con su pensamiento pedagógico tuvo que sufrir algunos incidentes a lo largo de su docencia, uno consistió en que tuvo que renunciar a salir con los niños a la calle y al campo en horas de recreo para completar su educación acercándoles al medio ambiente que les rodea.

Debido a que no todo el claustro está de acuerdo con estas salidas se celebraron hasta tres claustros para tratar el tema, en el tercero con la presencia del Inspector don Heriberto, en el que don Juan expone sus razones profesionales y el porqué de las salidas y matiza que obligarle a estar en el patio supone echar por la borda una labor de meses. El inspector, a pesar de reconocer que sus razones son válidas, que el sistema es reconocido por el Ministerio como bueno pero que “el acuerdo del claustro está por encima de cualquier otra consideración pedagógica, por lo que no le temblará la mano para aplicarle fríamente todo el peso de la ley” si no cumple dicho acuerdo.

El otro incidente ocurrió debido a que cursando visita el inspector don Heriberto encuentra a don Juan González, a las 9´ 20 de la mañana fuera de la clase a metro y medio de la puerta del aula. Juan González acostumbraba, a fin de que los niños se organizaran por ellos mismo y aprendieran a empezar su trabajo sin la dependencia permanente del adulto, a esperar un rato en el pasillo. Tiempo que aprovechaba para seleccionar las noticias del periódico que van a comentar en la clase. Ya que como dice F. sabater” El buen maestro es el que enseña a los alumnos a prescindir de élAl encontrarlo el inspector, que iba acompañado del director del centro, fuera del aula 0020 con el periódico en la mano le increpa de malos modos, sin dejar que don Juan pudiera hablar o exponer sus razones por las que se encontraba, en aquel momento, fuera del aula, y sin respeto alguno a su dignidad, ni como persona ni como enseñante, le obligó a entrar en la clase.

Sobre la 11´45 volvió el inspector a la clase, cuando todos los niños estaban trabajando, y a gritos le volvió a insultar, diciéndole entre otras cosas, que era un mal profesional y una calamidad y que si él fuera padre de alguno de esos niños lo sacaría del colegio.

Al finalizar la clase fue llamado a la sala de profesores donde se encontraba el inspector acompañado del director, para comunicarle que al día siguiente recibiría un pliego de cargos.

Es evidente que el coraje político, la integridad y la coherencia con una pedagogía de la igualdad individual de oportunidades trataban de dotar y afianzar en el alumnado la capacidad de reflexionar, decidir y actuar con autonomía. Ser autónomo es disponer de la libertad de elaborar los principios de nuestras propias acciones mediante una reflexión personal.

Desde esta perspectiva don Juan González pretendía transferir a sus alumnos, además de contenidos pragmáticos sus formas particulares de pensar, sentir y valorar la realidad. Creando posibilidades en el aula para la crítica, la problematización y la producción de saberes, en vez de transmitirlo como verdades absolutas que el alumno debe retener y repetir en las evaluaciones.

La pedagogía de don Juan trataba de respetar las diferencias individuales de su alumnado, dándoles voz, participación para que no sean sujetos pasivos. Por ello tenía en cuenta las experiencias y contextos en los que vivía su alumnado.

 

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